La esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) afecta a casi el 20 % de la población adulta mundial. Investigadores han descubierto dos formas de MASH: una genética y otra vinculada a trastornos metabólicos, lo que podría modificar su manejo.
La MASH, anteriormente conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH), progresa desde la esteatosis metabólica hasta la fibrosis, la cirrosis y, potencialmente, el cáncer de hígado. Los síntomas y la progresión varían entre los pacientes.
Un equipo coordinado por el Inserm (Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica) identificó dos perfiles de pacientes de alto riesgo mediante el análisis de datos de 1800 pacientes: uno con niveles elevados de triglicéridos y HbA1c, y otro con niveles anormales de la enzima hepática ALT. El primer grupo presenta MASH cardiometabólica, mientras que el segundo desarrolla MASH genética.
Ambas formas presentan mecanismos biológicos y progresiones clínicas diferentes. Ya existe una aplicación que permite identificar el tipo de MASH que padece un paciente, lo que ayuda a predecir la progresión de la enfermedad y a adaptar el tratamiento.
Frank Verain
|